Mis ojos se inundan de lágrimas
que derramo por ti, amado mío
no puedo evitar la pena
que alberga en mi alma,
y que al no verte me condena.
Me has llevado por el sendero
que de verdad conduce
al amor verdadero.
Me quedo con la intensidad
de los días y el calor de tu cuerpo
en las noches que junto a mí dormías.
No pienso dejar de amarte.
Sin duda, quiero esperar
que nuestro amor

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