viernes, 2 de enero de 2015

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Mis ojos se inundan de lágrimas 
que derramo por ti, amado mío
no puedo evitar la pena
que alberga en mi alma,
 y que al no verte me condena.

Me has llevado por el sendero
que de verdad conduce 
al amor verdadero.

Me quedo con la intensidad
de los días y el calor de tu cuerpo
en las noches que junto a mí dormías.

No pienso dejar de amarte.
Sin duda, quiero esperar
que nuestro amor 
tenga otra parte.

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